Personas tan bellas como Aroa
- Sofia Bianco

- 1. Okt. 2020
- 1 Min. Lesezeit
Aktualisiert: 3. Okt. 2020

Es que encima era amable, pensaba Carmen.
Aquella oración no quiso escapar de su mente en toda la tarde. La imagen de esa mujer perfecta seguía en su cabeza. Rubia, ojos verdes, delgada pero con curvas. Su piel carecía de imperfecciones. Las manos delicadas, pálidas, perfectas. Uñas negras afiladas. A aquella mujer no le faltaba nada en absoluto. Era jodidamente perfecta. Su forma de vestir, andar, vivir, incluso respirar, perfecta.
Y encima era amable.
Encima. Joder. No era verdad lo que muchos de sus amigos pensaban. Juzgaban la perfección de ese 3% de la población y en el fondo eran profundamente admirables. Inspiraban. Muchísimo. Dicen que las personas guapísimas lo tienen todo más fácil en la vida. Dicen. ¿Pero no dependería también de la actitud frente a la vida? ¿No dependería más bien de cómo uno era, quién era, qué hacía uno con lo que vivía, y qué hacía uno con su propia esencia? ¿No dependería muchísimo de la forma de percibir el mundo, los pensamientos y la manera de cómo uno los afrontaba? Todo dependía realmente desde que perspectiva se veían las cosas. Todo dependía solamente de eso.
Y yo prefiero a aprender de personas tan bellas como Aroa, no por cuestiones de posicionarme moralmente en el primer puesto, si no porque todo lo demás me haría sufrir innecesariamente, todas las quejas infantiles no me llevarían a ninguna parte. Transformaría la envidia en admiración, sin mas.



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