Hormigas rojas
- Sofia Bianco

- 25. Aug. 2020
- 1 Min. Lesezeit
Aktualisiert: 1. Sept. 2020

"Dicen que la vida da muchas vueltas. Para amar a alguien hay que amarse primero a uno mismo, ¿no es así?
Perdí el control. Perdí mi forma de quererme. Te quise tanto que me quedé vacía. Ahora es el momento de centrarme en mi propia reconstrucción, mi propio crecer. Dejarte ir fue un acto de amor hacia tí y hacia mí. "
Él me mira con cara de tristeza y me dice:
"Las luces reposaban sobre el negro mar y se movían al compás de la lluvia. Todo parecía tan diminuto ante la mirada de un ave, todo se convertía en un mundo de incansables hormigas. Las hormigas seguían cada una su camino hacia un sentido inexplicable. El mundo se había torcido. Nadie sabía qué hacer, aun así las hormigas seguían su camino."
Sonrío con ese sabor agridulce en la punta de la lengua.
"A veces es muy injusta la vida. Yo soy injusta. No puedo creer que te haya dejado así, sin más. Nadie en tu casa, ahora estás solo...
Recuerdo esa vez, cuando me fui, me dí la vuelta para ver si me mirabas. Y sonreí al ver que habías hecho lo mismo. Al decirte adiós hice lo mismo. Andabas en dirección contraria. Qué le voy a hacer a mi pobre corazón.
Lo siento. Mucho, de verdad. Pero creo que es lo mejor. Ojalá haberte dejado en paz desde el principio, ojalá."
Y así acaba la historia. Fueron felices comiendo perdices pero por separado. Quizás algún día vuelvan a encontrarse.



Kommentare